
El viernes pasado después de salir del colegio y cuando ya estábamos en vacaciones y siguiendo el plan trazado nos fuimos a un Restaurante en la Zona Rosa. En total éramos 12 amigos que íbamos a cenar y simplemente desearnos felicidades en vacaciones y un hasta luego hasta el próximo final del mes de enero del 08. Por las restricciones que existen para los menores de edad, no debemos estar en lugares públicos muy tarde en la noche, o de lo contrario hay orden de la alcaldía que, quienes se encuentren en la calle sean llevados a una comisaria y con conocimiento de los padres, tienen que ir ellos a recogerlos. Entonces, para evitar que todo termine traumáticamente, decidimos ir a la casa de uno de los amigos más cercanos. Fuimos Orlando, Jimmy, Juan Felipe, Nando, Esteban el dueño de casa y yo. & elegantes muchachos que se iban a divertir un poco. En realidad no sabíamos que íbamos a hacer pero lo mejor era no irnos para la casa y si estar un rato compartiendo. Tan pronto llegamos a la casa de Esteban, yo llame a mi papá y le dije que me demoraba un poco, que yo le avisaba cuando fuera ir a la casa o si de pronto me quedaba a dormir en casa de Esteban, de acuerdo a la hora que terminara la reunión. El estuvo de acuerdo y no puso reparos en alguna de las dos alternativas. Para mi era mucho mejor quedarme, que salir a la madrugada con ese frio tan penetrante que se siente a esas horas en Bogotá.
Nos acomodamos en un pequeño estudio-bar que tienen en su apartamento, que es muy cómodo, y la gran ventaja que tiene es que es dúplex, en la primera planta toda la zona social y en la planta alta, la zona de dormitorios, así no hay nadie que este molestando y se puede estar tranquilamente. Estuvimos hablando puras necedades y haciendo bromas. No hubo un momento serio, todo fue eso bromas y chistes y la verdad un rato muy agradable. Sobre las once empezaron a irse. Orlando, que es el mas feíto, jajaj, fue el primero en irse. Luego Nando y Juan Felipe. Únicamente nos quedamos Jimmy, Esteban por lógica y yo. Yo les dije que ya era hora de que me fuera, pero los dos insistieron que me quedara más tiempo. Eran las 12 y 30 de la noche. Les dije que sí me quedaba, ya seria hasta el otro día, porque me daría mucha jartera (pereza) tener que salir a esa hora. Ellos dos estuvieron de acuerdo y Esteban ofreció la hospitalidad de su cuarto. Que buena idea, pensé. De ahí, en adelante poco pasó. Hubo cerveza. Pero con discreción para que los papas de Esteban no se dieran cuenta de que se consumía alcohol. A mí no es que me guste tomar, pero las cosas iban bien con los dos amigos y ellos se estaban poniendo medio alegrones, así que les acompañe, aunque sin excesos de mi parte. La cerveza tiene la gran virtud de producirme sueño y pesadez, por eso no me llama mucho la atención.
Ya pasadas las 2 y 30 de la mañana, los signos de la ebriedad eran notorios. Jimmy, un chico de 16 años, de tez blanca, ojos profundamente negros y brillantes, bien proporcionado, de amplia y dulce sonrisa y Esteban de la misma edad pero más alto y con tendencia a la obesidad, razón que no le quita el que sea un muchacho atractivo, decidieron que era la hora de ir a dormir. Ufff, casi no! Era el momento mas esperado por mí. Toda la noche esperando por este instante. Al fin estaría disfrutando de un gran momento a solas y en la intimidad con dos de mis más queridos compañeros de clase. Con mucho sigilo y tratando de ser silenciosos, empezamos a subir la escalera que nos conduciría a la segunda planta del apartamento de Esteban. Sin embargo, por la ebriedad y el nerviosismo de que apareciera el padre, una risa nerviosa, maliciosa e imprudente, nos atacó a los tres. Subíamos un escalón y nos devolvíamos tres, jajaja, entre el susto y la complicidad y tratando de ser silenciosos, finalmente llegamos al piso donde se encuentran las habitaciones. Esteban nos señaló el cuarto de sus padres, que tenia la puerta entreabierta y una luz tenue. No supimos si dormían o estaban despiertos. Con rapidez nos deslizados sin zapatos y llegamos finalmente a su cuarto. Al cerrar la puerta la risa de nuevo nos invadió y estuvimos así varios minutos. No se dieron cuenta de nuestra presencia y a puerta cerrado seguimos hablando de miles de cosas sin sentido.
Después de un buen rato y ya cansados de tanto molestar, Esteban dijo que era hora de dormir. La cama que hay en su habitación no es muy grande pero perfectamente caben 2 personas. El dilema: Jimmy o Yo en la cama con Esteban. Y el que quede? En dónde irá a dormir? La dificultad estaba en que no había, distinto a la cama, otro lugar donde se pudiera alguno de los dos acomodar. En conclusión nos tocaría dormir a los 3 en la cama!!! ...............Mañana sigo................
Nos acomodamos en un pequeño estudio-bar que tienen en su apartamento, que es muy cómodo, y la gran ventaja que tiene es que es dúplex, en la primera planta toda la zona social y en la planta alta, la zona de dormitorios, así no hay nadie que este molestando y se puede estar tranquilamente. Estuvimos hablando puras necedades y haciendo bromas. No hubo un momento serio, todo fue eso bromas y chistes y la verdad un rato muy agradable. Sobre las once empezaron a irse. Orlando, que es el mas feíto, jajaj, fue el primero en irse. Luego Nando y Juan Felipe. Únicamente nos quedamos Jimmy, Esteban por lógica y yo. Yo les dije que ya era hora de que me fuera, pero los dos insistieron que me quedara más tiempo. Eran las 12 y 30 de la noche. Les dije que sí me quedaba, ya seria hasta el otro día, porque me daría mucha jartera (pereza) tener que salir a esa hora. Ellos dos estuvieron de acuerdo y Esteban ofreció la hospitalidad de su cuarto. Que buena idea, pensé. De ahí, en adelante poco pasó. Hubo cerveza. Pero con discreción para que los papas de Esteban no se dieran cuenta de que se consumía alcohol. A mí no es que me guste tomar, pero las cosas iban bien con los dos amigos y ellos se estaban poniendo medio alegrones, así que les acompañe, aunque sin excesos de mi parte. La cerveza tiene la gran virtud de producirme sueño y pesadez, por eso no me llama mucho la atención.
Ya pasadas las 2 y 30 de la mañana, los signos de la ebriedad eran notorios. Jimmy, un chico de 16 años, de tez blanca, ojos profundamente negros y brillantes, bien proporcionado, de amplia y dulce sonrisa y Esteban de la misma edad pero más alto y con tendencia a la obesidad, razón que no le quita el que sea un muchacho atractivo, decidieron que era la hora de ir a dormir. Ufff, casi no! Era el momento mas esperado por mí. Toda la noche esperando por este instante. Al fin estaría disfrutando de un gran momento a solas y en la intimidad con dos de mis más queridos compañeros de clase. Con mucho sigilo y tratando de ser silenciosos, empezamos a subir la escalera que nos conduciría a la segunda planta del apartamento de Esteban. Sin embargo, por la ebriedad y el nerviosismo de que apareciera el padre, una risa nerviosa, maliciosa e imprudente, nos atacó a los tres. Subíamos un escalón y nos devolvíamos tres, jajaja, entre el susto y la complicidad y tratando de ser silenciosos, finalmente llegamos al piso donde se encuentran las habitaciones. Esteban nos señaló el cuarto de sus padres, que tenia la puerta entreabierta y una luz tenue. No supimos si dormían o estaban despiertos. Con rapidez nos deslizados sin zapatos y llegamos finalmente a su cuarto. Al cerrar la puerta la risa de nuevo nos invadió y estuvimos así varios minutos. No se dieron cuenta de nuestra presencia y a puerta cerrado seguimos hablando de miles de cosas sin sentido.
Después de un buen rato y ya cansados de tanto molestar, Esteban dijo que era hora de dormir. La cama que hay en su habitación no es muy grande pero perfectamente caben 2 personas. El dilema: Jimmy o Yo en la cama con Esteban. Y el que quede? En dónde irá a dormir? La dificultad estaba en que no había, distinto a la cama, otro lugar donde se pudiera alguno de los dos acomodar. En conclusión nos tocaría dormir a los 3 en la cama!!! ...............Mañana sigo................

1 comentarios:
Buena forma de empezar las vacaciones. Disfrutalas
saludos
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