
Casi pasaron ocho días desde mi último post. Sucede que poco tiempo me ha quedado para escribir y leer los Blogs que acostumbro a leer, pero bueno aquí estoy de nuevo, esperando que no se hagan tan largas estas ausencias, porque sino se pierde la costumbre de contar y de escribir. En los últimos post hablaba sobre mi amigo del cole y sobre mi vecino. Iré por partes:
Mi vecino: A fuerza de vernos y encontrarnos casi todos los días en el edificio, el entrando y yo saliendo o viceversa, terminamos primero saludándonos con mucha cortesía y muy amigables. La primera vez que el lo hizo, se noto su nerviosismo y claro que creo que el mío también lo percibió el. Aunque únicamente fue un Hola, venia acompañado por una maliciosa y cómplice sonrisa. La segunda vez, el hola vino acompañado del que mas?; la tercera vez ya nos interesamos mas en sostener una conversación, muy formal como debe ser en estos casos. Hablamos de las vacaciones, del estudio y de lo que queríamos hacer en el futuro. Cosas realmente intrascendente pero muy importantes a la hora de buscar pretextos para entablar una conversación. Fuimos entrando en confianza y en menos de 8 días éramos ya amigos. Yo tenía suficientemente definido que quería: conocerlo bien y establecer una amistad que me permitiera profundizar en una relación que posteriormente nos podría llevar a algo más. Bien en lo sexual y lo0gico en lo sentimental. Todo ha pasado muy rápido y espero que por rápido que llegó, no se vaya a esfumar de la misma manera. Sobre nuestras preferencias sexuales y nuestras cosas reservadas estuvimos hablando el jueves pasado en la tarde. La pregunta típica fue acerca de novia, y con toda sinceridad me respondió que no tenía. Le pregunte la causa y su respuesta me dejo algo sorprendido, que por ahora no le interesaba tener novia. Cuantas habría tenido (el tiene casi 17 años) y me respondió que solo una, pero que solo duraron 3 meses. Por qué tan poco? Me aburrí, fue su respuesta. Pensé que iba por el camino correcto. Pero en estos casos es mejor siempre ir despacio para no llevarse sorpresas desagradables y quedar uno mal parado con el interlocutor. El dialogo lo teníamos frente al edificio, donde hay un pequeño parque, lugar preferido para encontrase uno con los amigos del vecindario. Y también con las amigas, jaja. Estuvimos hablando como media hora y entonces recibió una llamada de su mama y tuvo que irse, Quedamos para seguir hablando al día siguiente, lo que efectivamente sucedió. Nos encontramos a las 10 de la mañana y fuimos a tomar un refresco, en una cafetería cercana. De allí salimos y volvimos a nuestro parquecito, para continuar nuestra conversación. La retomamos con el tema de las novias. Me pregunto y le dije que no tenía. Por qué? Y mi respuesta podría develar completamente nuestro secreto: mi homosexualidad y posiblemente también la de el. No sabía como responderle sin que me fuera a comprometer demasiado y no fuera derrumbar, anticipadamente, el castillito que entre los dos empezábamos a construir. Yo con mas certidumbre que el, pero de todas maneras, con la necesidad de conocer su pensamiento y sus necesidades de afecto y de sexo. No tengo, le dije, ya antes de que me lanzara su contra pregunta, es que a veces pienso que las mujeres me aburren. No se, así lo siento. El se quedo callado y me miro con sus ojos color café, como buscando mas explicaciones muy dentro de mi. Lo dicho, dicho estaba, Solo quedaba saber y conocer su respuesta, a mi comentario. Me quede esperando que dijera algo, pero el medio se sonrió y no dijo nada. Al cabo de unos pocos segundos, que fueron una eternidad, se levantó, me extendió la mano y me dijo, adiós, hablamos por la tarde. Se fue para su casa y me dejo como desubicado. Qué pudo haber pasado? Por qué se fue? Son respuestas que me quede esperando, durante todo el resto del día. Con el pretexto se saber si me lo encontraba en la calle o en la escalera, ese jueves salí y entre a mi casa no menos de 30 veces. Nunca lo vi. Se esfumo. Se lo trago la tierra. Se escondió. Como era obvio, esa noche no pude dormir. Miles de preocupaciones. Qué pensara, a quién se lo dirá, lo habrá entendido como que yo soy gay, y millones de millones de preguntas más. Me consolaba también pensando que abiertamente no le había hecho ninguna confesión y que por lo tanto se podía prestar para múltiples interpretaciones. Lo que mas me preocupaba era el hecho de que en el resto del día no se dejo ver y nunca me dijo que se iba a algún lugar, además por el tiempo que estuve en el parque no lo vi salir, no lo vi entrar, nada de nada. Era totalmente extraño lo que había pasado. Mi ultimo pensamiento, antes de dormirme como a las 5 de la mañana, fue: De nuevo me equivoque.
Mi vecino: A fuerza de vernos y encontrarnos casi todos los días en el edificio, el entrando y yo saliendo o viceversa, terminamos primero saludándonos con mucha cortesía y muy amigables. La primera vez que el lo hizo, se noto su nerviosismo y claro que creo que el mío también lo percibió el. Aunque únicamente fue un Hola, venia acompañado por una maliciosa y cómplice sonrisa. La segunda vez, el hola vino acompañado del que mas?; la tercera vez ya nos interesamos mas en sostener una conversación, muy formal como debe ser en estos casos. Hablamos de las vacaciones, del estudio y de lo que queríamos hacer en el futuro. Cosas realmente intrascendente pero muy importantes a la hora de buscar pretextos para entablar una conversación. Fuimos entrando en confianza y en menos de 8 días éramos ya amigos. Yo tenía suficientemente definido que quería: conocerlo bien y establecer una amistad que me permitiera profundizar en una relación que posteriormente nos podría llevar a algo más. Bien en lo sexual y lo0gico en lo sentimental. Todo ha pasado muy rápido y espero que por rápido que llegó, no se vaya a esfumar de la misma manera. Sobre nuestras preferencias sexuales y nuestras cosas reservadas estuvimos hablando el jueves pasado en la tarde. La pregunta típica fue acerca de novia, y con toda sinceridad me respondió que no tenía. Le pregunte la causa y su respuesta me dejo algo sorprendido, que por ahora no le interesaba tener novia. Cuantas habría tenido (el tiene casi 17 años) y me respondió que solo una, pero que solo duraron 3 meses. Por qué tan poco? Me aburrí, fue su respuesta. Pensé que iba por el camino correcto. Pero en estos casos es mejor siempre ir despacio para no llevarse sorpresas desagradables y quedar uno mal parado con el interlocutor. El dialogo lo teníamos frente al edificio, donde hay un pequeño parque, lugar preferido para encontrase uno con los amigos del vecindario. Y también con las amigas, jaja. Estuvimos hablando como media hora y entonces recibió una llamada de su mama y tuvo que irse, Quedamos para seguir hablando al día siguiente, lo que efectivamente sucedió. Nos encontramos a las 10 de la mañana y fuimos a tomar un refresco, en una cafetería cercana. De allí salimos y volvimos a nuestro parquecito, para continuar nuestra conversación. La retomamos con el tema de las novias. Me pregunto y le dije que no tenía. Por qué? Y mi respuesta podría develar completamente nuestro secreto: mi homosexualidad y posiblemente también la de el. No sabía como responderle sin que me fuera a comprometer demasiado y no fuera derrumbar, anticipadamente, el castillito que entre los dos empezábamos a construir. Yo con mas certidumbre que el, pero de todas maneras, con la necesidad de conocer su pensamiento y sus necesidades de afecto y de sexo. No tengo, le dije, ya antes de que me lanzara su contra pregunta, es que a veces pienso que las mujeres me aburren. No se, así lo siento. El se quedo callado y me miro con sus ojos color café, como buscando mas explicaciones muy dentro de mi. Lo dicho, dicho estaba, Solo quedaba saber y conocer su respuesta, a mi comentario. Me quede esperando que dijera algo, pero el medio se sonrió y no dijo nada. Al cabo de unos pocos segundos, que fueron una eternidad, se levantó, me extendió la mano y me dijo, adiós, hablamos por la tarde. Se fue para su casa y me dejo como desubicado. Qué pudo haber pasado? Por qué se fue? Son respuestas que me quede esperando, durante todo el resto del día. Con el pretexto se saber si me lo encontraba en la calle o en la escalera, ese jueves salí y entre a mi casa no menos de 30 veces. Nunca lo vi. Se esfumo. Se lo trago la tierra. Se escondió. Como era obvio, esa noche no pude dormir. Miles de preocupaciones. Qué pensara, a quién se lo dirá, lo habrá entendido como que yo soy gay, y millones de millones de preguntas más. Me consolaba también pensando que abiertamente no le había hecho ninguna confesión y que por lo tanto se podía prestar para múltiples interpretaciones. Lo que mas me preocupaba era el hecho de que en el resto del día no se dejo ver y nunca me dijo que se iba a algún lugar, además por el tiempo que estuve en el parque no lo vi salir, no lo vi entrar, nada de nada. Era totalmente extraño lo que había pasado. Mi ultimo pensamiento, antes de dormirme como a las 5 de la mañana, fue: De nuevo me equivoque.

3 comentarios:
Bueno... de los errores se aprenden, no? o al menos eso dicen...
sadudos
mmmm
pero para mi no fue un error, tenes que buscarlo y preguntarle por que se fue, fijate,,, mucha suerte
gracias por pasarte!
un abrazo
La historia no ha terminado...
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