
Lo que paso después de ese primer encuentro fue especial. Al día siguiente nos vimos en las escaleras y escasamente nos saludamos, pero los dos teníamos la mirada de complicidad que guardaba un secretillo de deseo, ganas y de seguir en la exploración de una sexualidad esquiva y que hasta ahora se estaba manifestando entre dos personas del mismo sexo. También sentíamos un poco de vergüenza, porque definitivamente no es fácil aceptar públicamente, una ya manifiesta homosexualidad, cuando horas o días antes no era totalmente reconocida y no encontraba por ninguna parte un punto de manifestación. No hablamos ese día y no volvimos a vernos sino hasta el miércoles de la semana siguiente. Yo lleguê al edificio con mi mama, veníamos del Centro Comercial, y NN estaba afuera con los otros compinches (amigos) del barrio. Aproveche la oportunidad y me quede allí. Mi madre siguió hasta el apartamento. Me salude con todos y al llegar donde NN le di la mano y el la acepto; la suya estaba húmeda de sudor y rápidamente la retiro. Los dos estábamos nerviosos, pero en nuestros ojos no se podía esconder la alegría que nos daba el encontrarnos con el otro. No paso mayor cosa, y a medida que transcurria la tarde, unos llegaban,otros se iban y nosotros dos, permanecíamos en el lugar a la espera de quedarnos solos o poder escaparnos, para dedicarnos a hablar de lo nuestro. La primera vez que el reloj avanza relento. El nerviosismo era mayor. Lo percibía en el, que a cada minuto tenia que limpiarse las manos con el pantalón, poco usual en el, dada su pulcritud en el vestir. Finalmente sobre las 6 y 30 de la tarde el grupo se disolvió y cada cual tomo su rumbo. El nuestro era el mismo. Llegar hasta algún lugar silencioso donde pudiéramos hablar y mirarnos de frente y no se, hacer algo que nos permitiera descargar mutuamente el nerviosismo y las ganas que nos teníamos. Entramos al edificio y directamente fuimos hasta mi apartamento (el de mis padres jajaja). Entramos mi mama nos recibió y fuimos a mi cuarto. La puerta la dejamos abierta. Non sentamos en la cama y empezamos a lanzarnos miradas de deseo. Yo sentía una erección inminente y miraba su entrepierna pero no notaba nada anormal. Nos dijimos que lo que habíamos hecho había sido genial. Teniamos que repetirlo, pero deberíamos profundizar un poco más. Ese poco mas no quedo determinado, pero era cierto que se trataba de un contacto sexual mas directo, mas abierto, menos disimulado. De reojo yo trataba de establecer la ubicación de mi mama, pero ella estaba dedicada a empacar algunos regalos de navidad para sus amigas. Yo me levante de mi cama y me hice detrás de la puerta del cuarto. Hasta allí llego NN. Nos abrazamos, nos besamos y sentimos que nuestras erecciones podrían desencadenar toda la pasión contenida y retenida. Fue otro momento de éxtasis y gloria. Yo le tocaba el pene por encima del pantalón. Que ricura. Que delicia. Ese seria, pensé, el comienzo del desfogue de toda mi lujuria. Deseaba que NN fuera mío en ese instante. Pero no estábamos en el momento, ni el lugar apropiado. La llegada de mi hermano y el timbre del teléfono, nos hizo volver a esa realidad, no tan querida y siempre inoportuna. Dejamos de besarnos y NN se sentó de nuevo en la cama y yo también. Hablamos de dos o tres cosas más y me dijo que era hora de irse, no quería demorarse, porque era la primera vez que venia a mi casa y no le parecía que era prudente demorase mas. Yo estuve de acuerdo. Esperamos unos minutos, hasta estar seguros de que nuestras erecciones habían desparecido y salió de mi habitación, cruzo la sala y se despidió de mi mama muy amablemente. Yo lo acompañe hasta la puerta, nos despedimos con una sonrisa y una guiñada de ojo, hasta el día siguiente. Yo regrese a mi cuarto, me cambie de ropa y fui hasta la cocina a comer algo. No había transcurrido media hora, cuando suena el teléfono y voy a contestar, simplemente dije: Buenas Noches, a quién necesita? Y la única respuesta que se escuchó al otro lado de la línea fue: Te amo. Luego el tono que produce el teléfono cuanto se corta la comunicación. Era NN. Y era su declaración de amor, la que no pude responder y tampoco pude yo adelantar. Me gano la partida. Pero no importa. Lo valioso es que estábamos iniciando juntos nuestras búsquedas fallidas de sexo y amor. La hora estaba llegando.

4 comentarios:
Enorabuena!! Disfruta el momento
saludos
tiz
Eso!
Ahi vamos!!
Publicar un comentario en la entrada