martes, 24 de febrero de 2009

...o es ahora o es ya!!



Pasó el sábado, llegó el domingo, se acabó el domingo y Oskar no estuvo por ninguna parte. Me resigné a que tenía que seguir en la búsqueda de alguien que pudiera ser mi compañero. Volví a la normalidad y a la rutina de mi vida y deje o mejor, trate de dejar de pensar en Oskar. Era lo mejor y así garantizaría mi tranquilidad. Entre los muchos pensamientos que me asaltaban era el de saber, que de todas maneras estaría mas tranquilo y no tendría que responder por compromisos con alguien. (Eso me ocurre cuando tengo que evadir algo que me atormenta) También era la mas fácil. No había mucha complicación. Ese lunes por la tarde-noche, me conecte sin muchas ilusiones y haciéndome el desprevenido, mire la lista de contactos conectados. Y por supuesto Oskar no estaba. Converse con algunos amigos y ya me iba, cuando bluf! Aparecía el Oskar que tanto estuve esperando. Jaja, que curioso, tanta espera, tanta ansiedad y ya cuando el estaba, no hubo mucho sentimiento de alegría. El frio y seco “Hola” y la respuesta convencional “Hola”. Silencio durante varios minutos….Minutos que fueron eternidad; eternidad que se prolongaba; al cabo de 4 o 5 minutos de silencio absoluto:
O: Cómos estas?
Y: Bien y tu que…
O: Maso, un poco enfermo. Tuve amigdalitis y estuve hospitalizado 3 días, pero ya paso y me estoy recuperando.
Me sentí fatal. Pobre hombre enfermo y yo solo pensando en mi situación. Claro, tampoco tendría porque saberlo, si el no me lo dice. El dialogo siguió.
O. Sabes, lo estuve pensando y seria muy bacano (muy7 bueno) que nos conociéramos.
Y: Si me gustaría mucho… (Lo dije mas por cumplir, que convencido de lo que estaba diciendo)
O: Yo creo que podría ser esta semana.. O dime cuando tú puedes y nos vemos...
Y: No, dime que día te queda bien y así yo organizo mí tiempo.
O: Para mi el próximo viernes estaría perfecto porque no tengo clase en la tarde y podríamos ir a comer helado en Mimos de la Pepe Sierra..
Y: Si me parece bien… El viernes? Dime la hora?
O: 2 y 30 de la tarde, te parece?
Y: Ok, me parece bien… De todas maneras en el transcurso de la semana vemos si hay algún inconveniente para ese día y adelantamos o posponemos la cita... De acuerdo?
O: Si esta bien...
Hablamos dos o tres cosas más, sin mucha importancia y nos despedimos, en el compromiso de volver hablar el día siguiente. Sentí felicidad. No lo niego. Pero también los fantasmas del miedo y la inseguridad se apoderaron de mí. Por primera vez en mi vida, estaba a punto de confrontar mi realidad: mi homosexualidad. No había escapatoria. Había empeñado mi palabra y tenía que cumplir. No sé hasta que punto, mi fuerza interior dejaría que asistiera a esa cita, algo me decía: la gran compuerta de la represión esta a punto de ceder. Todas las emociones acumuladas están a punto de salir. Y el gran momento de las definiciones esta por llegar. Adelante