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El Encuentro...

De ahí en adelante la ansiedad se apodero de mí: Estaría frente a frente con el escurridizo Oskar. Era una excelente noticia pero era al mismo tiempo, el mayor reto de mi vida. Desde allí todas las tardes el se conectaba en el msn y conversábamos de muchas cosas. De nuestras expectativas, nuestras ilusiones, nuestros proyectos de vida. Amores, desamores, gustos y disgustos. El conocimiento que, llegamos a tener de nosotros fue, creo que completo. Hasta de nuestra forma de vestir y el gusto de nuestro paladar en asuntos gastronómicos. Pocas veces había estado tan enterado de la vida de alguien como lo estuve en estas cortas sesiones con Oskar. La ilusión se iba apoderando de mí. Creo que por fin iba a encontrar la persona que me ayudaría a descubrir tantas cosas de la vida y que por obvias razones habían estas adormiladas en lo mas secreto de mi. Fue un curso acelerado que me llevo a predeterminar uno a uno los pasos que iba a seguir desde el momento en que estuviéramos juntos. La semana avanzaba y el día cero se acercaba. El jueves, víspera de nuestro ansiado encuentro, establecimos que la hora ni era muy adecuada. Que era mejor tarde, además porque yo tenía una actividad escolar que no me permitía estar tan temprano cumpliendo la cita. Así que las 6 de la tarde era una hora adecuada. Se podrán imaginar la tensión generada la víspera de nuestro encuentro?
No daré detalles, pero si fue algo que no quiero volver a vivir. Es muy complicado y difícil de explicar. Creo que a muchos de nuestros queridos lectores ya les habrá pasado y por eso no vale la pena relatarlo.
El día señalado llegó. Como presagio de lo que podría pasar finalizando la tarde, el sol fue esplendoroso, como pocas veces en estos meses. Un cielo totalmente azul y despejado. Estos días luminosos siempre han sido inspiración de cosas hermosas e indudablemente mi encuentro con Oskar sería algo hermoso. La mañana transcurrió, el almuerzo, empezó la tarde y la ansiedad de saber que iba a pasar, hacían que los minutos fueran eternos. Sin embargo la hora se acercaba y entonces me sucedía el fenómeno contrario: que se detenga el reloj. Definitivamente, así somos los seres humanos, cuando deseamos algo quisiéramos que pasara pronto, pero cuando ya estamos abocados a que va a suceder, queremos echar marcha atrás.
A las 5 y 30 de la tarde pensé en no ir a la cita. Que más da. Total no me conoce y después cualquier mentira le puedo dar y de seguro la aceptará. Pero mi interno me decía, no se debe desaprovechar esta oportunidad, qué tal sea la única y después no se presente otra persona interesada en establecer un contacto conmigo.
Mi casa queda relativamente cerca del sitio del encuentro. A pie no gasto mas de 20 minutos. Entonces rápidamente me duche y me cambie de ropa. Me vestí normal: un jean, unos tenis blancos, una camiseta azul tipo polo y una chaqueta de jean. Entre muy deportivo e informal, pero conservando una buena apariencia. Me acorde de aquel dicho que dice “El amor también entra por los ojos”. Me organice el cabello, las uñas de las manos y me puse un poco de agua de colonia. Muy discreta para no llenar los ambientes de mi aroma.
Faltando 15 minutos para las 6 de la tarde salí de mi casa, rumbo al sitio de encuentro. Me temblaban las piernas. Me temblaban las manos y sentí la velocidad de las pulsaciones de mi corazón. Estaba que se salía dando brincos. Hasta ganas de orinar me dieron...Que tonto, pero era la ingenuidad y la incertidumbre de lo que estaba a punto de pasar. Afortunado que pude salir de mi casa sin tener que dar explicaciones, ya que no había nadie. Mi mama no estaba y mi hermano estaba en clases electivas en el colegio. Faltaban 10 para las 6 y todavía estaba un poco alejado del lugar de la cita. Aligere el paso. Hacia buen clima, estaba claro. No anochecía y eso que ya iban a ser las 6 de la tarde. A pocos minutos estaba de mi esperado encuentro. Faltando 5 para las 6 estaba llegando a la Avenida 19 con 116. Estaba a menos de 4 cuadras de nuestro encuentro. Todavía tenía la opción de devolverme y decirle adiós a esta cita. Me detuve esperando el cambio de semáforo, frente a una sucursal bancaria. Me voy ¿o me quedo? Es de cobardes huir, había escuchado alguna vez. Y me dije: Que carajo!! Pa lante, como el elefante… Bonita forma de darme valor jeje. Cambio el semáforo a verde y seguí mi camino. Iba por el andén izquierdo, de occidente a oriente. Llegaba el momento esperado en estos casi 17 años de existencia. Faltaban 2 minutos para las 6. Sentía la camiseta húmeda del sudor, por la caminada. Ya casi llegaba, estaba a pocos pasos de la heladería, que tiene un lugar afuera con mesas y cubierto con una carpa y otro mas reducido adentro. Cuando puse mi pie a la entrada del lugar, hay había una sola persona sentada. Tenía una camisa azul clara y al cuello un buzo amarillo. Cabello mas largo que corto. Estaba sentado de lado, es decir que si alguien entraba al sitio esa persona tenia una visión completa de quien llegaba. Me quede quieto a la entrada y esa persona levanto la vista para verme.
Hola, eres Oskar?
Eres Pipe?
3 comentarios:
aaaaah ! me levante temprano me duche y lo unico que leo es:
Hola, eres Oskar?
Eres Pipe?
xD
hahaha! que estes bien pipe! valio la pena esperar esta historia espero que la continuacion venga a paso mas acelerado..
kdat muxo..
ROMEK.
la verdad lei muy poco, pero me gusto.
Fue una historia muy conmovedora... leo muy poco pero no pude parar, sentí la necesidad de terminar la lectura... ahora quedo en incognita... que vendrá?....
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