miércoles 25 de marzo de 2009

En pareja


El comienzo de una relación nos lleva a que debemos dejar a un lado un inconsciente egoísmo. Antes solo pensamos en nosotros y en la satisfacción de nuestras necesidades. El tiempo y los años nos enseñan que hay que compartir con alguien lo que somos y lo poco o mucho que tenemos. Y es ese curso precisamente, el que ahora estoy haciendo. Tengo que entender y asimilar que el hecho de estar con alguien me debe llevar a dejar de lado mis egoístas y personalistas pensamientos y actitudes. Eso lo estoy aprendiendo de Oskar. Mi mente y mi actitud me están llevando a dar un giro de 180 grados. Oskar, esta pendiente de mí. Quiere saber todo lo que me sucede y de hecho me cuenta todas sus cotidianas experiencias, desde que se levanta hasta que el día termina. Por eso tengo que cambiar mi mentalidad. Yo no soy asi. Nunca lo he sido y ya estoy enfrentado a un reto que me debe permitir ser también muy honesto en esta relación, si quiero que ella dure. De lo contrario me va a ser difícil que Oskar se aguante, mi comportamiento de niño engreído y presumido. Hasta ahora todo va bien y aparentemente Oskar se siente muy bien conmigo. Desde la primera vez, no ha habido ni una sola recriminación y eso indica que estamos viviendo un momento especial de felicidad. Lo mas curioso de todo esto que esta sucediéndome, es que nunca hablamos con Oskar en que íbamos a ser pareja o que fuéramos novios o algo por el estilo. Tácitamente, los dos asumimos esta relación y asi la estamos llevando, sin necesidad de que hubiera mediado una solicitud específica para legalizarnos como pareja. Todo, me parece, es producto de la necesidad que teníamos los dos de integrarnos y de encontrar en cada cual las ausencias afectivas que teníamos. Por eso me parece que ha sido un comienzo que nos va a llevar a vivir especiales momentos en nuestras vidas. El único lunar, por ahora, es que tanto Oskar como yo, llevamos una doble vida. Ante sus amigos y familia es un hetero consumado, pero su yo interno es igual al mío, donde nuestras inclinaciones, gustos y apetencias, son diferentes a las que mostramos ante las personas que nos rodean. Pero ahí, no hay nada que hacer y debemos esperar haber hasta cuando aguantamos escondiendo nuestros vínculos.

lunes 23 de marzo de 2009

Un primer beso

Yo recostado al árbol. Y Oskar se acerca. Me abraza y con fuerza me pone pegado a el. Yo lo abrazo por la cintura y también lo aprieto fuerte contra mi. Acercamos nuestras caras. Buscamos los labios del otro y nos empezamos a besar. El con su lengua recorría mi boca. Yo menos experto, chupaba su labio inferior. El lo hacia con mi superior. Mientras nuestras manos acariciaban la espalda del otro. Mi cuerpo sentía estremecimientos profundos. Sentía que mi piel se erizaba y que mis piernas temblaban. Por el contrario percibía, que Oskar estaba más seguro que yo de lo que hacíamos. No negaré que estaba descubriendo algo totalmente nuevo para mí: era el completo despertar de mis sentidos. Seguimos juntos, unidos, mis ojos cerrados, los de Oskar también. No había necesidad de hablar. Habíamos iniciado el viaje estragaláctico mas importante de nuestras vidas. El árbol se había podido caer y nosotros entregados a nuestro disfrute, no nos hubiéramos percatado del acontecimiento. Oskar empezó a deslizar su mano, tratando de buscar la forma de encontrar un camino abierto para acariciarme. Al instante me saca parte de la camiseta por detrás y logra contacto directo con mi piel. Ya liberada parte de la camiseta la saca también del otro lado y con las dos manos tibias, empieza la caricia simultánea de mi espalda. Por mi parte pongo mi mano en su cuello y le voy acariciando. La otra la tengo apoyada en su espalda. El sentimiento es mutuo. Percibimos, por el movimiento de nuestros cuerpos, que estamos excitados. Coloco mi pierna entre las piernas de Oskar y empezamos un movimiento que alimenta más nuestra excitación. No hay necesidad de tocar, no hay necesidad de sacar, solo un leve movimiento mutuo y estamos llegando a la gloria, al éxtasis completo. En esas estuvimos como unos 20 minutos y créanme que lo disfrute, como nunca había disfrutado algo. No pensé que estos placeres fueran tan exquisitos y menos que fuera a ser Oskar la primera persona que me diera esta fantástica oportunidad de despertar completamente al mundo del gusto compartido. Al terminar, nos arreglamos la ropa y el cabello desordenado y salimos del lugar por el mismo sitio que ingresamos. Seguían las mismas personas en el parque. Oskar siempre al lado mío. Y yo feliz porque había conocido lo divertida que puede ser la compañía de alguien, a quien empiezas a querer. Empecé a experimentar cosas nuevas. A descubrir otras y a entender la alegría del amor. Nos despedimos y quedamos de conversar mas tarde por teléfono.
Llegue a mi casa e hice mis deberes. Pero el nerviosísimo delataba que algo había pasado. No me sentía bien en ninguna parte. Todo se calma cuando a las 8 y 30 de la noche habló de nuevo con Oskar. Es una persona que me agrada, me gusta. Me siento bien con el. Me comprende y me esta enseñando a descubrir lo que a mi edad no había descubierto y lo que tal vez me da tranquilidad, es que aparentemente es honesto conmigo y eso lo valoro muchísimo.

viernes 20 de marzo de 2009

En un bosque de la China...


Ese día no paso nada más. Simples frases cortas e insinuaciones leves e inofensivas. Al día siguiente en la tarde nos encontramos en el chat. Hablamos de la película de lo que había pasado en el teatro los toques de pierna etc., pero todo quedo en broma y en comentarios de doble sentido. Convinimos que al siguiente día nos encontraríamos en un lugar no muy cercano a nuestras casas. Para mi las cosas se iban tornando, muy emocionantes. Encontrarnos a escondidas tiene un encanto especial. Es algo que conlleva peligro, riesgo y que me puede llevar a terrenos de lo desconocido. Por eso sin problema acepte y establecimos la hora de las 4 de la tarde para nuestro furtivo encuentro. Así fue que llegada la hora estábamos en el sito que habíamos establecido. Esa tarde lo ví esplendoroso. Su amplia sonrisa y sus siempre, bellos ojos brillantes. Saludo de rigor. Palabras cortas y comentarios cortos. Entramos a una cafetería tomamos gaseosa. Salimos de allí y nos dirigimos a un callejón poco transitado. En esas me toma de los dos brazos y me acerca hacia el, apretándome un poco y me dice en forma muy cariñosa:
O: Quiero un beso tuyo..
Y: Estas loco!!! Acá es imposible!!! Hay Gente!!
O: Eso no me importa
Y: A ti no, pero a mi sí. Que tal pase alguien y nos vea en estas?
O: Pues, que importa que se sepa de una. Alguna vez se sabrá, que importa que sea desde ahora?
Y: A mí sí me importa. Y no quiero que se sepa y menos que sean lenguas chismosas que van a llevar cuentos de cosas que no nos convienen.
O: Pero.. Estamos lejos de las casas, que peligro hay??
Y: Todos!!!
Como pude me zafe y Salí delante de Oskar, quien no intento nada para detenerme. A los pocos pasos me alcanzó y puso su mano derecha sobre mi hombro izquierdo y me dice:
O. Me perdonas?
Y: Si pero no lo vuelves a intentar .. Los dos nos reímos y seguimos caminado. Al cabo de los minutos, llegamos a un sitio que es conocido como El Humedal de Córdoba. Es un lugar protegido por las autoridades ambientales, ya que es un paso obligado para las aves migratorias que vienen del sur del continente en busca de mejores climas para su procreación. Allí nos detuvimos; la tarde estaba fría. Amenazaba lluvia (como siempre en Bogotá) y estuvimos un rato caminando por los lados de unas canchas de tenis. Había dos adultos haciendo ejercicio. Y una pareja jugaba tenis. El silencio era total, interrumpido solo por el golpeteo de la pelota con la arena y luego con la raqueta. Se oían si los cantos de pájaros y el movimiento de arboles causado por el viento y que mas hacia el sur, van formando un pequeño bosque, que no es muy tupido, pero si permite que alguien se pueda esconder en algunos sectores y evitar ser visto. Era circunstancial nuestra llegada al bosquecillo. Yo sé que Oskar no lo premedito y yo tampoco. Instintivamente nos fuimos acercando al bosque. Íbamos uno al lado del otro. Tan pronto traspasamos el lugar y ya no veíamos a nadie y seguramente nadie nos veía a nosotros, caminamos un poco mas rápido, casi corremos, para escondernos en un paraje húmedo, frio, pero hermoso. Cual niños, empezamos a jugar a las escondidas. El adelante y yo atrás, o al contrario. Nos escondíamos tras los troncos de los arboles. Solo nos reíamos. Era una nueva diversión que habíamos encontrado. No se escuchaban voces distintas a las nuestras y también a nuestras risotadas. Ya cansados de corretear y con los zapatos llenos de barro y hojas, nos detuvimos bajo la sombra de un frondoso eucalipto.
No había mas remedio, era nuestro primer encuentro cercano y el que nos iba permitir entrar en una comunicación sensorial importante.

miércoles 18 de marzo de 2009

Me Gustas




El tema Oskar sigue siendo prioritario en mí. Es que es la primera vez que siento que las cosas pueden llegar a un muy buen término y no quiero ser yo, quien las obstaculice. Antes por el contrario, quiero poner todo al alcance para que los dos podamos caminar con seguridad en un tema tan delicado como el de las relaciones entre personas del mismo genero. No puedo decir, que Oskar no se haya esmerado en esto. Por el contrario, pienso que es el quien ha tomado las riendas de esta relación y me va llevando y me va guiando. El dice que tampoco tiene mucha experiencia en estas cosas, pero veo que lo hace con honestidad y por eso yo me estoy dejando llevar por el. A nuestro segundo encuentro, la invitación era muy curiosa. Ir a cine. Recién las películas ganadoras de los Oskares (de los otros jeje) estaban en cartelera y valía la pena ir a ver cualquiera. El me dijo que la escogiera y me incline por la de” Quién quiere ser millonario”, si se ganó tantos premios seria por algo. Sinceramente no había pasado por mi cabeza, llegar a Cine con Oskar, pero el plan era seductor. Nos encontramos afuera del Centro Comercial y cuando estuvimos frente a frente, pude ver de nuevo en sus brillantes ojos y por la sonrisa que tenía, una señal de picardía. Fue algo especial. Me gusto, nuevamente, la sensación que me produce estar tan cerca de él. Entramos al teatro, nos hicimos en la parte central, del primer nivel, pero bien atrás. La capacidad estaba a un poco mas de la mitad con público, pero en la fila donde nos hicimos no había más de 4 parejas. Luego de ubicados y bien sentados y aprovechando que la luz aun estaba encendida, me pico la curiosidad de mirarle la entrepierna. Era mi primera descarada y abusiva actitud sexual que tenía con el, pero cierto es que usualmente lo hago, con quienes me rodeo. No sé porque, pero me da curiosidad y también me produce mucho morbo, al pensar si se les nota o no, o para que lado tendrán al pobre prisionero, jeje. Así que con mucho disimulo y mirando por el que dicen “rabito del ojo”, me aventure a mirarle. El jean que usaba no era muy ajustado, pero sin duda, la posición de las piernas entre juntas y apretadas, dejaban ver que el hombre esta como bien dotado. Solo bastaron unos pocos segundos, para quitar mi vista y seguir en lo que estábamos conversando. Apagaron las luces, dos o tres tráiler de próximos estrenos y empezó la cinta. Todo iba bien, transcurría normal. Me gustaba la película. Yo estaba recostado bien en la silla y mis piernas tocaban con las rodillas el espaldar de la silla de enfrente. El estaba más o menos en la misma posición. Mis manos las tenia cruzadas sobre el pecho. Las de el estaban igual. De un momento a otro el se reacomoda en la silla saca la mano derecha y la coloca encima de mi pierna izquierda. Yo lo miro, pero el sigue con su vista en la pantalla. Entonces dejo que su mano siga allí. Me gustó, pero de una recibí la estimulación de una erección y eso me pone incomodo, mas si estoy en un lugar publico. No hice nada, él por mementos subía la mano, no tanto hasta allá, pero si bien por el muslo y otras veces la bajaba. Al cabo de un rato la quito. Y Volvio y se cruzo de brazos. Se acerco hacia el lado derecho suyo y el izquierdo mío y acerco su mano por debajo en busca de la mía que la tenia un poco mas debajo de la axila. Siempre mantuve los brazos cruzados. Cuando encontró la mía, la tocó, la acarició y entrecruzo sus dedos con los míos y asi estuvimos hasta que termino la cinta. Con los créditos, encendieron la luz y todos fueron saliendo. Nosotros nos quedamos sentados esperando que saliera mas gente. Al final nos pusimos de pie y salimos. Éramos los ultimos en desalojar la sala. Yo iba adelante y el atrás. Cuando siento que introduce su mano en el bolsillo trasero de mi pantalón y me dice:
O: Que buena película…Te gustó?
Y: Si claro, fue buena…
Saco su mano y salimos del teatro. Estábamos en un Centro Comercial, ubicado en la Calle 26 (Gran Estación) en donde no hay servicio de TrasMilenio (Servicio de transporte masivo con buses gigantes) Y tomamos una buseta que nos sacara de allí para llegar a un lugar cercano a nuestra casa. Sentados otra vez en la buseta, volvió y toco la pierna, pero esta vez, la apretó y dejo su mano posada allí durante algunos minutos. Cuando se dio cuenta que alguien iba a subir al bus, la retiro. No pasó nada más. Llegamos al sitio para donde íbamos y nos bajamos. Cuando estábamos en la acera se me acerca y me dice casi al susurro:
O: Me gustas…
Y: Y tu a mi…

lunes 16 de marzo de 2009

Te quiero...!




Los días siguieron pasando y la rutina de mi vida poco o nada cambio, a excepción de que mi pensamiento estaba más centrado en la figura de Oskar que en cualquier otra cosa. Empecé a sentir esa desesperación de una comunicación que nunca llegaba. El teléfono sonaba y tan pronto lo escuchaba se aceleraba mi ritmo cardiaco y el deseo a punto de concretar de hablar con Oskar, me daba el animo suficiente para contestar el repique. Varias veces esa alegría se desvaneció porque no era la voz que esperaba encontrar al otro lado de la línea. Pero cuando ese momento llegó, la aceleración y el gusto se convirtieron en nerviosismo y hablaba cosas sin mucho sentido. Que idiota mi comportamiento. Pero es que al fin alguien de carne y hueso, una persona real, me estaba moviendo el piso. Nuestras conversaciones diarias telefónicamente se limitaban a saber de cómo estaban nuestras actividades, que habíamos hecho ese día o la noche anterior. Era una rutina que solo buscaba encontrar mas cosas en común que distantes de nosotros mismos y que con el tiempo tendrían que ser parte de nuestra incipiente relación de amistad. No sabría anticipar si de pronto, esto nos llevaría a algo más. Sin duda, estábamos en un procedimiento normal de madurar nuestra amistad. En un de esas llamadas, me sorprendí, cuando al final de la misma y utilizando un tono más bajo pero perfectamente audible, Oskar se atrevió a lanzar esa frase, a veces comprometedora, pero llena de significado: Te Quiero. A lo cual y en forma muy espontanea, le respondí: También yo.
Fue, el abrebocas para tener la seguridad de entender, para dónde iba nuestra relación. Claro, que es lógico pensar, que hay varias formas de querer. Yo quiero a mucha gente y la quiero de verdad, por fuera de mi núcleo familiar. Quiero amigos que son entrañables para mí y de quienes nunca esperaría un reproche por decirles que los quiero. Pero el sentido, como Oskar lo decía, era totalmente diferente y mi respuesta también lo era. Empezamos ascender la escalera de una relación que se iba afianzando con lentitud, pero con seguridad.

lunes 9 de marzo de 2009

Encuentro 3



Seguimos caminando sin meta aparente. Parecía que ninguno de los dos tenía muy claro, hacia donde nos dirigíamos y que rumbo podría tomar nuestra conversación.
Y: Pero tu que es lo que quieres al haber concretado esta cita?
O: Quería conocer con quien estaba hablando por el chat.
Y: Unicamente eso?
O: Ps…también saber tu en que plan andas.
Y: Ah entiendo. Y hacia dónde vamos?
O: No tengo destino. Tú que quieres que hagamos.
Y: No sé. No hay nada planeado. Además tu sabes que no podemos estar hasta muy tarde en la calle o en sitios públicos, porque es problema.
O: Si lo sé.
Llegamos a la Carrera 15 con 116. Ya iban a ser las 7 de la noche. Hacia frio y estaba corriendo bastante brisa. Tomamos por la carrera 15 hacia el norte. Íbamos al centro comercial que esta ubicado a mas o menos 10 cuadras de donde estábamos. Unicentro es su nombre y es un buen sitio de encuentro. Es gigantesco y la cantidad de gente que por allí circula, hace posible que la presencia individual de las personas pase desapercibida. Seguimos caminando por sus amplias zonas peatonales, sin ingresar al centro propiamente dicho.
Oskar se detiene y se coloca exactamente frente a mí. Abre sus brillantes ojos y me dice:
O: Creo que vamos hacer muy buenos amigos… y de pronto hasta algo más.
Entre nervioso, asustado e ilusionado le respondí: Sí, creo. Eres una persona especial y de verdad que me siento bien a tu lado.
O. Yo tengo la misma sensación.
Me tomo de los brazos y me apretó fuerte, pero separados. En otras circunstancias y otro lugar capaz soy de darle un beso en la boca. O tan solo en la mejilla. Con sinceridad digo, que fue un momento emotivo. Por primera vez lo contemple con atención. Su rostro es muy expresivo. Sus ojos brillan, su dentadura es perfecta, sus labios son bien apetecibles y están bien delineados, sin ser gruesos, tampoco son femeninos. Están en la medida justa. Su cabello castaño oscuro un poco desordenado por el viento, pero natural, sin gel ni acondicionador. Su contextura es más delgada que gruesa, pero se siente fortaleza en su musculatura. Por el pantalón que usaba no podría afirmar que su parte anterior y posterior sean buenas (que forma de describir tan burda jeje) pero eso será tarea para posteriores encuentros. Su forma de vestir es muy casual, pero muy bien combinada. Tiene estilo el muchachote.
Luego de ese sacudón, seguimos caminado el uno al lado del otro. Hablamos desde cuando tenemos nuestras inclinaciones, cómo fue, cómo sucedió y qué pasó. Los comentarios homofóbicos de su familia y los no tan homofóbicos pero si muy conservadores de la mía. De nuestros hermanos, nuestros padres, en fin de todo nuestro entorno. Concluimos que vivimos más bien separados. No están muy cerca nuestras casas, aunque pertenecemos al mismo estrato social. Sus padres, como los míos, son profesionales e independientes, que tienen la misma profesión y manejan sus tiempos y sus espacios en los mismo lugares. Creo que los dos quedamos perfectamente enterados de los aspectos mas sobresalientes de nuestras vidas. Sin ahondar mucho en nuestras apetencias sexuales.
Fue un reconfortante encuentro que nos ayudo mucho para entendernos individualmente y en lo que podría ser una posible relación de pareja. Intercambiamos números de teléfono y quedamos en que nos encontraríamos nuevamente en 2 o 3 días para seguir en ese proceso de conocimiento mutuo. Nos despedimos con un fuerte abrazo, que me hizo sentir otras nuevas sensaciones y cada uno partió hacia su casa.

De regreso a la mía, no pude apartar de mi mente, la mirada de Oskar. Es una mirada profunda, que me tiene impactado. Parecería que con sus ojos se introduce muy dentro de mi e investiga todo. Quiere leer mis pensamientos. Quiere saber todo de mi. Muy rápido y eso me angustia, aunque entiendo que es normal. Uno en una situación como esta quiera tener todas las respuestas en relación a la otra persona. Aunque yo no soy así. Soy mas cauteloso, mas prudente, me gusta ir pausadamente, para no equivocarme. Llegue a mi casa, como era viernes mis padres no estaban y aproveche para ir hasta el lugar donde esta ls música y puse música clásica durante una hora u hora media y dormite. Luego me fui a dormir, esperanzado que vendrán muy buenas cosas al lado de Oskar. Ojala no me equivoque.

viernes 6 de marzo de 2009

El Encuentro 2

Luego de ese frio saludo, que vino acompañado de un apretón de manos, me invito a sentarme. Debo contar algo que nunca había pasado en mí. Cuando nos dimos la mano, sentí una especie de corriente que recorrió todo mi cuerpo, una fuerza eléctrica que me sacudió con fuerza y creo que el también lo percibió. No logre explicar que era pero sucedió. Una vez en la silla, me dedique pocos segundo a contemplarle; queria analizarle. Sus ojos de color miel muy brillantes y expresivos. Las cejas muy pobladas, al pùnto de que casi se unen la una cona la otra, pero muy bien proporcionadas. Una sonrisa perfecta. Su cabello entre castaño oscuro y negro, contrastaban con una piel limpia de color claro, pero todavía con las secuelas de un buen sol de vacaciones. Pienso que mientras yo le observaba atentamente el hacia lo mismo conmigo. Escaneaba mi rostro y movía nerviosamente las manos. Claro que igual me sucedía a mi. La primera impresión que tuve de el, era la de un chico guapo, de una estatura parecida a la mía, no robusto, pero bien proporcionado. Parecía tener menos edad de la que me había dicho que tenía. Pedimos un helado combinado de vainilla, ron pasas y fresa para mí; de mandarina sencillo para él. Y ahora…? Que situación tan incomoda! Cada cual esperaba que el otro rompiera el hielo y se iniciara el dialogo. Dos cucharadas de helado y al fin se termino la tensión:
O: Y como has estado?
Y: Bien...un poco nervioso, pero bueno…
O: Jaja tranquilo que yo estoy igual, pero a la final ya paso lo mas difícil…
Y: Si, afortunadamente…jeje
O: Y que en que andas, que vas hacer…?
Y: Solo vine a encontrarme contigo y nada más, luego me iré a casa, creo..
O: Ok yo igual…
Yo: Si…
Otro prolongado silencio. Mis manos sudaban y aratos como que sentía que mi pulso estaba alterado. Pero tenía que mostrar seguridad y no dejar que ese infundado nerviosismo fuera percibido por mi interlocutor.
Y: Y como seguiste ¿estas bien ya?
O: Si ya todo esta superado… estoy bien.
Y: Si eso se ve a la distancia. Los dos nos reímos celebrando un mal chiste. Seguimos comiendo helado y solo entre monosílabos y preguntas tontas, siguió nuestro dialogo. Nada importante. Ya lo peor había pasado. Habían transcurrido 20 minutos. Habíamos terminado el helado. Y que seguía? Oskar se puso de pie y me dijo vámonos de acá. El se acerco a la caja a cancelar y ahí lo vi en toda su dimensión. De verdad que el muy serio muchacho estaba muy bien de físico y de pinta (figura). Salimos del lugar y tomamos la 116 hacia el oriente buscando la Carrera 15. Y más o menos este fue nuestro dialogo:
O: Sabes, te imaginaba mas bajito. Pero estas casi igual a mi. Además estas bien simpático ( y tu también, pensé yo) Qué hacemos? A dónde vamos?
Y: No sé, qué te provoca?
O: Nada especial, solo caminar y que hablemos.
Y: Ok, está bien.
O: Y de verdad eres gay? O estás en los caminos de la confusión?
Y: Gay si soy, Creo que no0 hay mayor duda en eso. Y tu?
O: Ps, la verdad soy más bien como Bisexual. Pero en los últimos meses me ha dado más por conocer, chicos que chicas. No sé me parece que tienen algo oculto. Algo encantador que me llama la atención y me trasnocha.
Y: Jajaja y qué es eso tan encantador?
O: Me parece muy intrigante el saber que piensa un muchacho acerca de su sexualidad y mucho más excitante conocer sus reacciones acerca de un comportamiento entre hombres.
Y este qué? Esta como medio chiflado (loco).
Y: Ah y para que quieres saber sobre esas reacciones?
O: Me intrigan mucho. Y quisiera saber si de pronto sienten la misma curiosidad que yo.
Y.Y qué clase de curiosidad?
O: Jaja después te lo diré jajaja son pendejadas mías.
Y: Ok… como quieras.
O: Oye, sabes que me gustas?
Y: Por qué? No nos conocemos.
O: No sé, pero hay buena vibra contigo y eso me agrada.
Y: Ah gracias!!
O: También me caes súper..
Y: Pero no estas muy convencido jajajaj
O: Jaja
Aquí me sentí el tipo más estúpido del mundo. Tanto que quería, soñaba, no dormía, pensaba y llegado el momento, no actuaba. Que mal estaba. Este Pipe iba por mal camino. Tendría que enderezarlo o perdería la oportunidad que se le estaba presentando.