
El tema Oskar sigue siendo prioritario en mí. Es que es la primera vez que siento que las cosas pueden llegar a un muy buen término y no quiero ser yo, quien las obstaculice. Antes por el contrario, quiero poner todo al alcance para que los dos podamos caminar con seguridad en un tema tan delicado como el de las relaciones entre personas del mismo genero. No puedo decir, que Oskar no se haya esmerado en esto. Por el contrario, pienso que es el quien ha tomado las riendas de esta relación y me va llevando y me va guiando. El dice que tampoco tiene mucha experiencia en estas cosas, pero veo que lo hace con honestidad y por eso yo me estoy dejando llevar por el. A nuestro segundo encuentro, la invitación era muy curiosa. Ir a cine. Recién las películas ganadoras de los Oskares (de los otros jeje) estaban en cartelera y valía la pena ir a ver cualquiera. El me dijo que la escogiera y me incline por la de” Quién quiere ser millonario”, si se ganó tantos premios seria por algo. Sinceramente no había pasado por mi cabeza, llegar a Cine con Oskar, pero el plan era seductor. Nos encontramos afuera del Centro Comercial y cuando estuvimos frente a frente, pude ver de nuevo en sus brillantes ojos y por la sonrisa que tenía, una señal de picardía. Fue algo especial. Me gusto, nuevamente, la sensación que me produce estar tan cerca de él. Entramos al teatro, nos hicimos en la parte central, del primer nivel, pero bien atrás. La capacidad estaba a un poco mas de la mitad con público, pero en la fila donde nos hicimos no había más de 4 parejas. Luego de ubicados y bien sentados y aprovechando que la luz aun estaba encendida, me pico la curiosidad de mirarle la entrepierna. Era mi primera descarada y abusiva actitud sexual que tenía con el, pero cierto es que usualmente lo hago, con quienes me rodeo. No sé porque, pero me da curiosidad y también me produce mucho morbo, al pensar si se les nota o no, o para que lado tendrán al pobre prisionero, jeje. Así que con mucho disimulo y mirando por el que dicen “rabito del ojo”, me aventure a mirarle. El jean que usaba no era muy ajustado, pero sin duda, la posición de las piernas entre juntas y apretadas, dejaban ver que el hombre esta como bien dotado. Solo bastaron unos pocos segundos, para quitar mi vista y seguir en lo que estábamos conversando. Apagaron las luces, dos o tres tráiler de próximos estrenos y empezó la cinta. Todo iba bien, transcurría normal. Me gustaba la película. Yo estaba recostado bien en la silla y mis piernas tocaban con las rodillas el espaldar de la silla de enfrente. El estaba más o menos en la misma posición. Mis manos las tenia cruzadas sobre el pecho. Las de el estaban igual. De un momento a otro el se reacomoda en la silla saca la mano derecha y la coloca encima de mi pierna izquierda. Yo lo miro, pero el sigue con su vista en la pantalla. Entonces dejo que su mano siga allí. Me gustó, pero de una recibí la estimulación de una erección y eso me pone incomodo, mas si estoy en un lugar publico. No hice nada, él por mementos subía la mano, no tanto hasta allá, pero si bien por el muslo y otras veces la bajaba. Al cabo de un rato la quito. Y Volvio y se cruzo de brazos. Se acerco hacia el lado derecho suyo y el izquierdo mío y acerco su mano por debajo en busca de la mía que la tenia un poco mas debajo de la axila. Siempre mantuve los brazos cruzados. Cuando encontró la mía, la tocó, la acarició y entrecruzo sus dedos con los míos y asi estuvimos hasta que termino la cinta. Con los créditos, encendieron la luz y todos fueron saliendo. Nosotros nos quedamos sentados esperando que saliera mas gente. Al final nos pusimos de pie y salimos. Éramos los ultimos en desalojar la sala. Yo iba adelante y el atrás. Cuando siento que introduce su mano en el bolsillo trasero de mi pantalón y me dice:
O: Que buena película…Te gustó?
Y: Si claro, fue buena…
Saco su mano y salimos del teatro. Estábamos en un Centro Comercial, ubicado en la Calle 26 (Gran Estación) en donde no hay servicio de TrasMilenio (Servicio de transporte masivo con buses gigantes) Y tomamos una buseta que nos sacara de allí para llegar a un lugar cercano a nuestra casa. Sentados otra vez en la buseta, volvió y toco la pierna, pero esta vez, la apretó y dejo su mano posada allí durante algunos minutos. Cuando se dio cuenta que alguien iba a subir al bus, la retiro. No pasó nada más. Llegamos al sitio para donde íbamos y nos bajamos. Cuando estábamos en la acera se me acerca y me dice casi al susurro:
O: Me gustas…
Y: Y tu a mi…